
Tenía que llegar y ha llegado. Zimbabwe, ante la hiperinflación y el descontrol total de su moneda (ha llegado a emitir un billete de 100 billones de dólares recientemente), ha decidido abandonar su moneda y permitir a las empresas que utilicen monedas extranjeras.
La crisis que sufre el país es terrible. Y es que la inflación es tal que es imposible ni coger el autobús. Un billete sencillo cuesta el equivalente a 2 dólares estadounidenses, y el salario de un profesor de escuela es el equivalente a 1 dólar estadounidense al mes, según recoge la BBC. La moneda no vale nada (menos que el papel higiénico).
Con esta medida, se oficializa una práctica que ya era habitual, y las monedas que se utilizarán, entre otras, serán el dólar estadounidense, el euro, el rand de Sudáfrica, el pula de Botswana y la libra esterlina.
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