
En un artículo de opinión de Robert Reich, ex secretario de Trabajo en la administración Clinton, publicado en The Washington Post, he encontrado un párrafo que me ha llamado extraordinariamente la atención;
“According to researchers Thomas Piketty and Emmanuel Saez, since the late 1970s, a greater and greater share of national income has gone to people at the top of the earnings ladder. As late as 1976, the richest 1% of the country took home about 9% of the total national income. By 2006, they were pocketing more than 20%. But the rich don’t spend as much of their income as the middle class and the poor do — after all, being rich means that you already have most of what you need. That’s why the concentration of income at the top can lead to a big shortfall in overall demand and send the economy into a tailspin. (It’s not coincidental that 1928 was the last time that the top 1% took home more than 20% of the nation’s income.)”
Básicamente, lo que dice es que el 1% más rico de EEUU aglutinaba el 9% de la riqueza total del país. En 2006, ese mismo porcentaje acumulaba el 20% de la riqueza. Y la última vez que se llegó a ese nivel de desigualdad fue en… 1928. El autor dice que no es coincidencia.
Recomiendo la lectura del artículo, con una explicación de los problemas estructurales de la economía estadounidense, que según él se remontan a los 70. Uno de ellos también me parece curioso: el estancamiento de los salarios , que obligó primero a las mujeres a trabajar para mantener el nivel de vida, luego a aumentar las horas de trabajo y finalmente a endeudarse a todo el mundo para conseguirlo. Hasta que la burbuja inmobiliaria estalló y la gente ya no pudo cargar con su deuda.